
Desde niño este mes ha sido especial para mi. En general la temporada invernal es la que ha contenido los momentos más especiales de mi vida, cada etapa desde que tengo uso de razón ha tenido un agradable momento invernal.
De niño recuerdo las navidades en casa de mis padres, en la que para ser franco, había una serie de carencias pero nunca falta de felicidad para mis hermanos y para mi. Nuestro inocente mundo tenia limites que no dejaban ver las preocupaciones que intrínsecamente con el paso de los años nos llegarían.
Recuerdo las visitas a casa de mis abuelos maternos el día 12 de diciembre donde veía a mis tios y primos por parte de mi madre reunidos por unica ocasión en todo el año con los queridos abuelitos. Nadie como los viejitos para ser capaces de reunir a su descendencia, que gran verdad es esto.
Despues, los días 24 pagabamos la visita a mis abuelos paternos, y el ritual se repetía pero ahora teniendo como protagonistas a mis tios y primos por parte de mi padre.
Los días 31 de diciembre, fecha de año nuevo, estaban reservados solo para nosotros: mis padres y mis hermanos en casa. Eran fechas en que mi padre cuando terminabamos de cenar, nos contaba historias sobre su niñez, sobre la niñez de su padre (mi abuelo) y sobre las aventuras que vivió en su pueblo natal en Zacatecas (mi padre es zacatecano y mi madre chihuahuense). Que bellos días.
Eran épocas hermosas en las que los regalos por más sencillos que fueran, brindaban felicidad, fechas en los que mis padres haciendo un esfuerzo nos compraban varios cambios de ropa a mis hermanos y a mi para ir “estrenados” a tan memorables reuniones. Lo mismo hacían mis tios con sus respectivas familias. Epocas de juguetes, pinitos y adornos navideños y nacimientos tradicionales mexicanos.
Hubo carencias si, pero solo económicas, porque gracias a Dios nunca nos faltó felicidad.
Ahora el ciclo se esta repitiendo pero con mis padres ocupando el lugar de mis queridos abuelitos, siendo ya los protagonistas que recogen el amor que sembraron en nosotros sus hijos y en su descendencia.
Gracias a la vida por permitir que exista Diciembre.





