El presidente electo de los Estados Unidos de America, Barack Obama, y el empresario más importante de México, Carlos Slim, utilizan un Blackberry como dispositivo de comunicación personal.
Esto no debe sorprender puesto que es bien sabido que los Blackberry tienen como carta fuerte de presentación la seguridad en el túnel de traslado de la información utilizada en el mismo, seguridad que esta sobre el estándar de un teléfono convencional.
Otro valor agregado es la rapidez con que los correos viajan en estos aparatos al grado de en ocasiones ser más veloces al llegar desde o a un Blackberry que a la propia PC del usuario.
Si a todo esto agregamos las capacidades multimedia que recientemente se han visto potenciadas casi obligadamente por la cada vez mayor competencia en el sector, entonces tenemos como resultado un dispositivo que es fácilmente elegido para ambientes de trabajo. Barack Obama tiene un Curve y Carlos Slim usa un Bold.
Es cierto que al principio cuesta entender su funcionamiento, pero una vez que se alcanza la curva de aprendizaje entonces todo es ir “sobre autopista”. Los modelos más recientes pueden equipararse a una computadora en miniatura puesto que tiene integrado su equivalente al Outlook de Microsoft (permite sincronizar todos los elementos de Outlook entre este y el Blackberry, llámese agenda de citas, lista de tareas, libreta de contactos, etc.), tiene el Docs to Go, aplicación que permite editar y crear documentos de Office (Word, Excel, PowerPoint) además de visor de Acrobat, tiene un pequeño “disco duro” de hasta 16 Gigabytes para guardar toda clase de información, tiene un reproductor multimedia con todo lo que ello implica, tiene los mensajeros más comunes (Windows Live Hotmail, Yahoó Messenger, G Talk, Blackberry Messenger), tiene el Google Maps con geolocalización con GPS, navegador de internet, integración de hasta 10 cuentas de correo, etc. y todo esto es obtenido por una cantidad fija de 30 dólares mensuales.
¿Y dónde queda el afamado iPhone? Hay que reconocer que el modelo de Apple tiene unas asombrosas capacidades multimedia, y que ningún otro dispositivo a este momento iguala su navegador Safari, pero sin lugar a dudas el iPhone está hecho para diversión, no para trabajo. Prueba de ello es la carencia de la utilísima función “copia/pegar”, la ausencia de teclado físico, la necesidad de mejoría en el sistema push mail, la menor seguridad en el envío de información respecto a los Blackberry, situaciones que hacen a más de uno tomar partido por los modelos de la casa canadiense RIM, como aquí lo demuestran dos de los personajes más importantes a nivel mundial. Por algo será.
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