Hace años cuando empezó la masificación de las computadoras, más o menos por 1993-1994, las capacidades de almacenamiento eran muy limitadas respecto a los tiempos actuales, obvio que dentro de unos cinco años también las cifras que ahora nos asombran parecerán ridículamente pequeñas respecto a los de ese momento.
Recuerdo que los discos duros de 100 megas de capacidad ya representaban una cifra de respeto. Los discos floppy eran flexibles y con una frágil envoltura de cartón de tamaño de 5 ¼ “con capacidad de menos de un mega. Ahora un simple CD es de 700 megas, y existen las memorias USB de hasta 32 gigabytes de capacidad (según mi estimado amigo Raúl que estuvo de viaje de trabajo por China recientemente y trajo para uso personal una de esas características a ¡¡ 5 dólares US !!!)
Hace unos tres o cuatro años el medio masivamente utilizado para guardar y transportar información de manera rápida eran los diskettes de 3 ½ “, mismos que fueron sustituidos por los CDs al grado de que ya prácticamente no se venden computadoras con lector de diskettes y cada vez menos con lector de CD.
Después los propios discos compactos fueron sustituidos por el medio actual de almacenamiento ágil de información: las memorias USB.
Estas pequeñas y prácticas memorias tienen la facilidad de ser plug and play, y sus respectivos controladores se instalan de manera automática, funcionan bajo la generación 2.0. Pues bien, esta por ser lanzada la generación 3.0 de las mismas, que promete mucha más velocidad de traspaso de información: 600 megas por segundo, esto equivale a casi un CD de 700 MB, y es 10 veces más rápida que la actual USB 2.0 de 60 megas por segundo en velocidad de traslado.
Por otro lado están los discos SSD (Solid State Drive) o discos duros de estado sólido, que en lugar del sistema mecánico que emplea propiamente un disco (plato) magnético que busca en sus sectores la información a base de dar vueltas y vueltas a una velocidad vertiginosa, estos utilizan memorias tipo flash que no da vueltas (no tienen partes mecánicas), por lo tanto evitan el gran consumo de energía de los primeros con menos generación de calor y son de ruido nulo.
La desventaja de este tipo de unidades es que según la gente especializada en el sector es mayormente difícil recuperar la información en una unidad dañada en estos medios que en los tradicionales discos duros, además de que aun tienen una vida útil más limitada que la de los convencionales: hasta 300,000 ciclos de escritura/lectura de los SSD contra 5 millones los DD mecánicos. Obvio que día a día se mejoran.
Del otro lado las ventajas más significativas se presentan en el sentido de la rapidez de lectura, ausencia de ruido y calor, y la no necesidad de “desfragmentar” la información.
Aun son caros respecto a los tradicionales, pero como todo en este sector tan dinámico, en unos meses seguramente bajaran considerablemente sus precios.
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