Baltasar de Gracián fue un aragonés (Catalyud, Zaragoza, España) quien vivió de 1601 a 1658, y que tuvo a bien armar una serie de sentencias sobre sabiduría práctica basadas en los dones de prudencia y cautela. Su libro denominado “Oráculo manual y el arte de la prudencia” contiene unas 300 frases en este tenor de la buena conducta para sobresalir en prácticamente todos los ámbitos de la vida. Esto le gano el respeto de intelectuales y realeza por igual.
He de confesar que sus consejos prácticos me han ayudado enormemente en muchas ocasiones pues no son humo o están llenos de “blof”, simplemente citan lo que tienen que citar, van al grano y nada más.
Aquí diez de sus valiosas sugerencias para obtener una actitud que ayude al desarrollo personal, espero sean de ayuda como indudablemente lo han sido para mí:
• Conocer su mejor cualidad. Cultive con esmero su principal talento y fomente los demás. Cualquiera podría triunfar en algo si supiera en que descuella.
• Nunca exagerar. Los superlativos ofenden la verdad y dan indicio de la cortedad del conocimiento. Anda el cuerdo con pies de plomo y quiere pecar más de corto que de largo. La exageración es hermana de la mentira y menoscaba la reputación del buen gusto.
• Actuar con moderación. No ande ostentando que dejara de sorprender a los demás. Siempre ha de haber novedad con que lucirse, que quien cada día revela mas de si mismo mantiene la expectación y nunca llegan a descubrirle el límite de su caudal.
• Tratar con gente de la que se pueda aprender. Haga de los amigos maestros y combine la utilidad del aprendizaje con el gusto de conversar. Disfrute de la compañía de los entendidos. Por lo que usted diga se le recompensara con aplausos, por lo que oiga se le recompensara con conocimientos.
• Prepararse para la fortuna adversa en la prospera. Es de sabios hacer en el estío provisión para el invierno, resulta más fácil pues son baratos entonces los favores y hay abundancia de amistades. Rodéese de amigos y de agradecidos que algún día apreciaran lo que ahora no le parece importante.
• Nunca hablar de sí mismo. Porque o se ha de alabar, que es vanidad, o se ha de criticar, que es poquedad de espíritu. Quien habla de si revela falta de cordura e incomoda a los que lo oyen.
• Haga al principio el cuerdo lo que el necio hace al fin. Solo hay un buen modo de caer en la cuenta: hacer las cosas a tiempo. El necio hace por fuerza lo que pudiera haber hecho de buen grado. En cambio el discreto pronto ve lo que debe hacer y lo ejecuta con gusto. Con ello mejora su reputación.
• Nunca quejarse. La queja siempre trae descredito. En vez de compasión suscita insolencia e induce a otros a imitar la conducta de aquellos de quienes hay querella. La mejor política es celebrar los favores de uno para ganarse los de otros.
• Hacer y hacer parecer. Muchas veces las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen. Valer y saber mostrar es saber dos veces. Un buen exterior es el mejor medio para mostrar el valor interior.
• No vivir aprisa. Conocer el momento adecuado de las cosas es saberlas gozar. Muchos quisieran devorar en un día lo que apenas podrían digerir en toda una vida. Aun en el querer saber ha de haber cuidado para no saber las cosas mal sabidas. En el gozar despacio e intenso, en el obrar aprisa y efectivo.
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