Coherencia, según la Enciclopedia Salvat, significa conexión, relación o enlace de unas cosas con otras, aplicado a ideas, doctrinas, actitudes y comportamientos.
Ahora que está en boga el tema de la selección y de la inminente destitución de Hugo Sanchez al frente de la dirección técnica de la misma, aclaro que no formo parte de la ola de linchamiento masivo que aparentemente se ha venido en su contra, ni tampoco es mi intención hacer leña del árbol caído.
Creo que tengo el derecho a expresar mi punto de vista como cualquier otro mexicano respecto a su selección de futbol, ya que así se han encargado de hacérnoslo sentir: la selección es de todos, y por lo tanto tengo derecho a opinar sobre la misma. Había postergado escribir este artículo con la esperanza de que ya no fuera necesario al existir una mejora en la selección, pero, con esa actitud ni cómo ayudarlo.
Hugo Sanchez tiene como jugador mis absolutos respetos, no por nada es hoy por hoy el mejor jugador mexicano en la historia, sin embargo (y esto es una visión que muchos co-nacionales comparten, es más, me atrevo a decir que la inmensa mayoría de la gente está convencida de ello) como técnico de la selección deja muchísimo que desear, a todas luces aparentemente le ha quedado grande el paquete.
Mucho de la situación actual en torno a él, irónicamente la ha generado el mismo. No había conocido (mínimo no me había tocado ver abiertamente) a alguien tan estúpidamente contradictorio en aspectos tan obvios. Y menciono que es una estupidez porque es una profesión que está expuesta a los medios de comunicación de tiempo completo y se ha encargado en un lapso relativamente corto de echar por la borda una imagen de héroe creada sobre su persona basada en sus antecedentes triunfadores como jugador, y por supuesto (que ahí está el detalle) en autoalabanzas de su imagen que rayan en el egocentrismo total y en su cierto aire de superioridad sobre los demás….eso, creo, fue su más grande error.
Puedes engañar a tu entorno por un periodo X, pero tarde o temprano tus acciones deberán avalar los resultados que ofreces y que andas cantando por la vida para autoensalsarte, porque de no ser así, y estar lleno solo de humo, corres el riesgo de caerte y de caerte muy fuerte para aterrizar en una realidad que puede ser muy dura y hasta patética si te empeñas en no querer aceptar tus errores.
Aquí la situación creo que ha sido más compleja. Aquí podemos encontrar desde mi punto de vista, una bizarra mezcla de egocentrismo, de hablar y hablar sin fundamentos, de falta de capacidad de manejo de grupo, de cierta falta de capacidad técnica en su función, y lo peor, de una falta de ética profesional al hablar mal de la persona que está en el puesto que es deseado por uno mismo sin importar descaradamente decir a los cuatro vientos que se es mejor que él y que todo estará mal hasta que no le entreguen el puesto y corran al actual propietario del mismo….esto se agrava si se dice frente a decenas de medios de comunicación y se repite día tras día hasta que se logra el objetivo. No conozco a nadie en mi entorno, sea cual sea su profesión (exceptuando la política por supuesto), que tan descaradamente haya “quemado” públicamente la imagen de la persona de quien ocupa el puesto que pretende obtener para quedarse con el. Por lo menos no abiertamente y gritándolo a medio mundo.
Siendo objetivos en el análisis, la selección perdió en dos torneos regionales que se supone eran “pan comido” para nuestros jugadores, con la camada más importante de los mismos jugando en Europa, y ante selecciones del área del Caribe y Norteamérica que sin menospreciarlas de ninguna manera, tienen una infraestructura muchísimo menor que la que México tiene en ese deporte. El rendimiento, la efectividad entre triunfos y derrotas ha sido poco mayor al 50%, y eso que no se enfrento a las selecciones fuertes a nivel mundial. No tenía el equipo una estructura o estilo de juego definido, se “abarato” el hecho de formar parte de la selección al ser el técnico que más jugadores ha llamado en su etapa al frente de la misma, no califico para los juegos olímpicos, y menosprecio la preparación al entrenar en la paradisiaca playa de Cancún y no en el Centro de Alto Rendimiento de la selección en el DF….porque Hugo vive precisamente en Cancún.
Por otro lado, Sanchez celebro la rebeldía de Cuauhtémoc Blanco cuando no quiso atender un llamado a la selección en la era anterior y cuando a él le hicieron lo mismo Pavel Pardo y Ricardo Osorio del Stuttgart de Alemania, fueron “castigados” por esa insubordinación que el mismo meses antes había aplaudido (cualquiera que hayamos tenido personal a nuestro cargo sabemos de lo importante que es guardar el orden y el respeto en una institución y por ende a los compañeros de profesión); hablo pestes de los naturalizados mexicanos y fomento un nacionalismo exacerbado cuando estaba del otro lado de la barrera, para cuando ya figuro como técnico llamar a Zinha y Guille Franco (brasileño y argentino respectivamente de nacimiento y naturalizados mexicanos); hablo de renunciar por dignidad si no se conseguían resultados y si no había renuncia, de echar a quien no entregara buenas cuentas y ahora se niega a reconocer el mínimo fracaso de primera instancia y reconocer que concretamente no cumplió con lo que ofreció en sus propias palabras: ganar el torneo de la Copa de Oro de Concacaf y ganar el torneo preolímpico y por añadidura obtener el boleto a los Juegos Olímpicos de Beijing….¿donde está la coherencia entre el decir y el hacer?
Ha perdido desde hace tiempo el apoyo de sus jugadores según lo manifestado en el medio futbolístico, al hartarlos por ejemplo de utilizar el método de motivación basado en ponerles videos una y otra vez de sus goles en su etapa de jugador para que entiendan lo que es ser triunfador; ha perdido el apoyo de la mayoría de la afición desde hace algunos partidos (se vio en los estadios de Toluca y Tijuana) al jugar sin orden ni sistema ante selecciones en teoría más débiles futbolísticamente; y recientemente parece que perdió el apoyo de la parte que pesa en las decisiones: el apoyo de los dueños de los equipos del futbol mexicano, ya que económicamente les ha generado pérdidas importantes por no lograr resultados que se traducen en dinero de publicidad, patrocinios y derechos de televisión a pesar del casi unánime respaldo que tenía cuando tomo el puesto después de pedir que se lo concedieran casi a gritos y obtenerlo a costa de hacer pedazos a su antecesor citando hasta la posibilidad de echarlo fuera del país por dividir (según él) al futbol mexicano en un actitud poco acorde con la hospitalidad del mexicano promedio ¿Quién le dio el permiso para decidir quién debe estar en México y a quien se debe echar de el por no dar resultados en su profesión? Ahí precisamente empezaron mis dudas sobre su honestidad profesional y ética moral.
No soy “lavolpista”, es más, me cae mal la actitud de su antecesor Ricardo Lavolpe (a quien Hugo Sanchez se encargo de hacer trizas frente a los micrófonos, según argumentaba, por inepto), pero debo reconocer que Ricardo sabe de su profesión, que domina los conceptos futbolísticos, es alguien con quien se puede discutir interesantemente de táctica en una mesa redonda y que sabe lo que está haciendo (hago constar que no quiero que regrese, de ninguna forma, puesto que su ciclo termino). Por el contrario, a Hugo Sanchez no le he visto un solo día en alguna entrevista o mesa redonda hablando de lo que supone domina: el arte del futbol, de la estrategia deportiva aplicada en la cancha, solo le he escuchado primero despotricar contra su antecesor, y ahora solo quejarse y echarle la culpa hasta a la mala vibra de los aficionados y periodistas mexicanos y decir que por eso pierde la selección; que vestidos de color blanco los jugadores mexicanos se ven más numerosos que el rival; que la cancha de juego ayudo al equipo contrario (!!!pues si ambos equipos jugaron en ella¡¡¡¡); que la selección mayor es otra cosa respecto a la juvenil sin darse cuenta que esto es un desprecio hacia los jóvenes que el mismo dirigió haciendo a un lado al entrenador de selecciones juveniles de varios años que nos dio el único campeonato mundial de fútbol para México en sub-17, Jesus Reyes, figurando como el DT en el torneo preolimpico, para fracasar estrepitosamente. ¿Y su responsabilidad?….pues simplemente no la asumio por si mismo, sino la acepto a base de endilgársela la prensa abiertamente para hacerle ver que es el el técnico nacional y responsable del triunfo o del fracaso del proyecto como en cualquier otra empresa del mundo sucede con los directores de área respectivos.
He de confesar que siento algo de molestia en este asunto, y la siento como mexicano por la manera tan poco ética en que Sanchez llevo la situación. Insisto que como jugador tiene todos mis respetos y mi admiración por lo logrado a nivel internacional, es sin duda un ejemplo a seguir en ese aspecto, pero ahí no abría la boca ni nos había sorprendido a muchos con toda la bola de sandeces que suele decir en un puesto en el que figura como el jefe. Su personalidad es muy compleja, y tristemente me he dado cuenta, también muy poco coherente entre el dicho y el hecho. Lástima que su imagen en términos generales ha caído en mi percepción….y lo peor, se empeña en creer que todos están equivocados y solo él tiene la verdad absoluta, sin mostrar la mínima pizca de humildad para reconocer que se equivoco….cuánto daño le ha hecho gente así a grupos enteros en la historia mundial por causa de la estúpida e hiriente soberbia.
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