La impresionante Sierra Tarahumara mexicana. 2a. parte de 3.
Sábado 17 noviembre 2007 @ 6:44 pm

creel-chih-1.jpgDespués de un tiempo de estar en Ciudad Cuauhtémoc, me dispuse a seguir el viaje para ahora ya internarme en la región serrana del Estado. Salí­ con rumbo al oeste, y unos kilómetros mas adelante se acabo la autopista quedando solo la carretera libre de dos carriles, lo que hacia imprescindible extremar los cuidados en la conducción, y mas porque según me percate, habí­a trabajadores construyendo la continuación de la autopista que conduce a la sierra. Después de recorrer varios kilómetros, llegue al poblado llamado La Junta, que se cita en el famoso “Corrido de Chihuahua” (el cual prefiero indiscutiblemente escucharlo cantado en la voz de Don Antonio Aguilar, puesto que desde mi punto de vista es una querida mezcla de mis raí­ces: el extraoficial himno de la región natal de mi madre cantado en la voz del icono de la región natal de mi padre).

Al llegar al poblado de La Junta hay que virar el trayecto a la izquierda y ahora dirigirse con rumbo al sur; unos kilómetros adelante, se nota en forma impactante como cambia el paisaje de ser algo parco en lo que a vegetación se refiere a entrar en un área llena de verdes y tupidos arboles aun sobre los cerros que se encuentran primero a lo lejos y de pronto tan cerca que sin darme cuenta ya estaba conduciendo entre ellos, para anunciarme así­ la naturaleza que estaba ingresando “oficialmente” a la Sierra Tarahumara.

Aquí­ es donde empecé a sentir la recompensa a la cierta monotoní­a que debido a los momentos prolongados de conducción en carretera me hacia cosquillas de vez en cuando. Este es uno de los lugares que es fuente de inspiración de lo que suelo llamar “fotografí­as del alma”, que no son mas que recuerdos imborrables en la mente de cada uno de los seres que habitamos este mundo. A pesar de haber llevado a cabo este viaje en pleno verano, como por arte de magia el clima empezó a cambiar tan pronto fui ingresando en el área serrana boscosa: de ser un dí­a soleado, el cielo se lleno de nubes y el ambiente de humedad, cosa que comprobé al bajar la ventanilla del auto y además de la humedad se llenaron mis pulmones de un gratificante olor a madera. La carretera, que por cierto estaba en buenas condiciones en todo este tramo aunque solo es de dos carriles, comenzó a llenarse de curvas y empecé a sentir en mi cuerpo los efectos de subir metros y metros sobre el nivel del mar: mis oí­dos se “tapaban” constantemente por el aumento de la altura a la que iba accediendo. De pronto a las orillas de la carretera llenas de un pasto verde vivo empezaron a aparecer las aisladas casas de madera, que mas que casas son cabañas, con la clásica chimenea y para mi sorpresa, ¡¡funcionaba la chimenea en ellas arrojando humo blanco!!.

Después de la muy agradable primera impresión por lo observado, no pude dejar de reflexionar sobre que ese era un mes de plena época de verano, y sin embargo el clima era húmedo y bastante fresco…¿como serian los inviernos en esas áreas, famosos por la crudeza en la baja de la temperatura con varios grados centí­grados bajo cero como algo habitual? Y sobre todo, ¿como harí­an los habitantes de esos lugares para soportar el frio con tantas carencias de comodidades y servicios como los que tenemos en la ciudad?

Tras varios kilómetros de trayecto llegue al poblado denominado Estación San Juanito, y aquí­ es donde ya vas notando la diferencia respecto a las costumbres de la gente. Aun a pesar de ser el mismo Estado de Chihuahua, las costumbres de vida no son las mismas en estos lugares a como por ejemplo en Chihuahua capital o Ciudad Cuauhtémoc. Aquí­ la gente es más seria en su trato, no es fácil que le abran la confianza al viajero así­ como así­. Claro, eso no quiere decir que sean groseros, sino más bien secos en su trato. Aquí­ encontré algo que hizo detener mi trayecto sin dudar porque no pensé encontrar algo así­ por estos rumbos, y que hizo que mereciera tomarle una fotografí­a para dejar constancia de mi orgulloso hallazgo: el restaurante de comida rapida Burger King sucursal Sierra Tarahumara.

Pasada esta aventura, seguí­ con mi camino, para kilómetros mas adelante llegar a Creel. Este es un poblado tí­picamente maderero, en el que su economí­a esta basada precisamente en eso, en la tala de arboles. Es común encontrar troncos y troncos apilados por doquier, así­ como montones de aserrí­n por aquí­ y por allá. Las construcciones emplean mucha madera, aunque también recurren al concreto y adobes. Creel es realmente pequeño, sin embargo tiene dos o tres hoteles de buena calidad. Una vez que me aclimate y recorrí­ el pueblo, y después de tomar los alimentos correspondientes, me di a la tarea de preguntar a los habitantes por los lugares recomendables para visitar, encontrando uno que sobresalí­a en las sugerencias: El Lago Arareko (Click aqui para seguir la lectura de este articulo en la parte 3 de 3 totales).

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